Editorial - Panorama MineroLa Minería Argentina, Un capítulo Especial Buenos Aires - Miércoles 25, 2004
Cuánto más se ha señalado, en las actuales circunstancias en que la realidad mundial atraviesa por situaciones muchos más difíciles de todos los tiempos. Situaciones que se señalan frecuentemente, en especial cuando aparece el enfrentamiento en cónclaves como los de Porto Alegre, Johannesburgo o Davos, para subrayar los graves problemas generados por la pobreza y la marginalidad. La minería argentina es una respuesta. Y no fue sólo una ley. Fue una decisión, un camino a seguir. Cuando en 1996, después de años de parálisis legislativa, finalmente se sancionó la ley 24.196 de Inversiones Mineras, la República Argentina, encontró el instrumento legal que reclamaba el sector para sacudir el polvo del estancamiento que vivía el país en materia minera. Había que dar un giro completo para echar a andar una industria que durante más de un siglo, sólo se dedicó a "tantear el terreno" y a producir microexploraciones. Hoy es una respuesta racional, porque la minería participa de las grandes soluciones que exige la realidad que hoy vivimos. Forma parte de los planes de largo aliento en la creación de riqueza, de fuentes de trabajo y para las regiones donde se desarrolla la minería supone una nueva fisonomía social, un nuevo sustento del diario vivir, nuevas oportunidades de adquirir valores sustentables que mejoran la calidad de vida de los habitantes. La minería en nuestro país es moderna, con una legislación compatible con las posibilidades del desarrollo y competitiva en el campo internacional, con la vigencia de los requisitos exigidos por instituciones tradicionales de la estabilidad jurídica y fiscal, con recursos humanos calificados y la accesibilidad a las más modernas tecnologías y a la prestación de servicios, cuya provisión la realizan empresas de primer nivel.
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